STANISLAO

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Refugio APANOT Tenerife

martes, 21 de agosto de 2012

BRANCO, el perrito que nació con Apanot


Definir lo que ha sido BRANCO para Apanot y para Karmen, para que las personas que nunca le conocieron es muy difícil, pero sin duda sería algo así como el motor de un coche, la pata de una mesa, un pulmón para poder respirar. Branco ha sido la vitamina, la esencia, la fuerza, las ganas de luchar, la mano que levanta al que se cae, ha sido uno de los seres más importantes para la presidenta de Apanot.

Siendo cachorro, Branco llegó a las manos de Karmen hace ya 11 años, cuando ni siquiera se había pensado en crear la asociación. Se han acompañado mutuamente por cada lugar, cada rincón, hasta llegar a lo que conocemos hoy en día como Apanot. Me atrevería a decir incluso que ha sido como su segundo hijo.

En Marzo se le detecto un Carcinoma (una forma de cáncer) y hubo que tomar la dura decisión de dejar continuar el cáncer hasta su cuerpecito dijera ¡basta!, o luchar por él, teniendo en cuenta por su avanzada edad, el grave riesgo que con llevaba una operación. Era imposible quedarse con “qué hubiera pasado si…”, así que, al igual que se ha luchado siempre por el bienestar de cada uno de los peores casos que han llegado al refugio, con el abuelete no iba a ser menos! Así que finalmente se le amputó una de sus patas traseras, la recuperación fue dura, pero su familia, Karmen, Nils y Amadei estuvieron con él en todo momento.

Casi mes y medio después, un domingo como cualquier otro, al llegar al refugio, absolutamente todos los voluntarios nos quedamos perplejos, anonadados, incrédulos, ojipláticos… ante una imagen. Branco, con sus tres patitas, salía corriendo juntos a todos los cachorros y pequeñajos a disfrutar de su paseo matutino. Corría como un adolescente, nadie era capaz de recordar que hacía una semanas, teniendo sus cuatro patitas, no era capaz de levantarse.

Branco estuvo recibiendo diversas sesiones de quimioterapia, pero tal y como nos habían advertido los veterinarios, su operación le daba meses de vida pero no nos daban esperanza de mucho más. Branco se despidió del mundo en brazos de su familia, de quienes lucharon por él hasta el último momento, de los que no se rindieron y buscaron darte TODO. La noche del martes 14 de agosto, pasaste a formar parte de ese pedacito de cielo que cubre las noches de Apanot, ese que se compone de estrellas brillantes que representan a cada uno de los perritos y gatos especiales que un día pasaron por el refugio.

Gracias Branco, porque sabemos que nos seguirás cuidando desde lo más alto, Burda, Andrea y Balú ya te echan muchísimo de menos, tus grandes compañeros… Siempre te recordaremos acostadito en tu colchón, con tu balde de agua para tus baños en los días de calor, tus días de escapada en busca de mininos (como te gustaba correr detrás de ellos!), tus paseos por los montes de Icod con la cabecita pegada a la pierna de tu paseante… Son tantos los buenos momentos que nos diste, que esta es la imagen con la siempre te recordaremos, al menos para muchos, fue el día que más feliz te ví.

Hasta siempre campeón!

“(…) La muerte nunca es el final, es un principio, un medio para el cambio, un camino hacia la perfección (…) Pero es sólo una perdida física. Si pensamos un momento, nos daremos cuenta de que somos mucho más de lo que podemos percibir con nuestro cinco sentidos. Lo más importante, nuestra esencia, la enseñanza, el ejemplo, las vivencias… eso sigue, y el lazo de amor, de recuerdos y de momentos compartidos es tan fuerte que permanecerá por siempre.”