STANISLAO

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Refugio APANOT Tenerife

jueves, 18 de abril de 2013

BÁRBARA, ¡adoptada!

BÁRBARA llegó a APANOT el 29 de junio de 2012, después de haber sido rescatada junto a sus seis cachorritos "B". 

Semanas antes ya se la había intentado coger en varias ocasiones, pero era tan miedosa y tan exageradamente desconfiada, que por momentos parecía que iba a ser imposible. 

Karmen se negaba a tirar la toalla, así que finalmente el tiempo y su paciencia se aliaron con su constancia, y tras muchos días de esfuerzo, BÁRBARA empezó a ser la nueva del jaulón de los pequeños en APANOT, y una de las perritas más queridas y que más sentimientos despertaba entre quienes simplemente llegaban a mirarla a los ojos o a tenerla en brazos.

Y como suele pasar, se repitió la historia de la mami que no encuentra hogar. Sus hijos Bango, Bingo, Bongo, Bungo, Blaqui y Bengal enseguida fueron adoptados, pero BÁRBARA, a pesar de ser físicamente igualita y casi calcada a algunos de ellos, ya no era una cachorra, y probablemente ésa fue la causa por la que tuvo que contar casi 300 días tras las rejas de su jaulón.

BÁRBARA vivió la mayor parte de su estancia en el refugio dentro de su caseta, bajo los tablones de su cama, custodiando la guía de su puerta. Pero su gran amiga Lía no lo permitió por mucho tiempo, y junto a ella, patita con patita, logró lo que las personas intentamos y quedó en un inútil intento. BÁRBARA empezó a saborear los paseos, las carreras, los momentos, los minutos y la libertad de los domingos. 

BÁRBARA empezó a confiar en los humanos como los humanos lo hicimos en ella, y las últimas semanas nos ofreció como regalo de despedida varios sprint entre pinos y pinocha, más libre que nunca y sonriente como jamás antes lo había estado.

Así que abril también era tu mes, en abril estaba tu oportunidad, y desde hoy miércoles día 17 duermes calentita en tu casa de Fañabé junto a tu familia, en tu hogar, en tu camita, rodeada de comprensión y de ganas de ofrecerte ese poquito de confianza que aún te queda por alcanzar.

De Icod a Fañabé diste el viaje que ese destino te tenía guardado, un destino cuyas vueltas dio a su antojo, pero que tenía como fin regalar felicidad y dar una hermosa oportunidad a un peludo. 

Sin mirar atrás, y de ahora en adelante, A SER FELIZ...