STANISLAO

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Refugio APANOT Tenerife

jueves, 2 de mayo de 2013

LAKY, ¡adoptado!

LAKY cuando llegó a APANOT (abril 2012)
LAKY llegó a APANOT el 9 de abril de 2012, hace ya casi exactamente un año, cuando sólo contaba con un escaso mes y medio...

Junto a él dos hermanitos de pelo corto, Luzma y Lolo, fueron adoptados a las pocas semanas en Alemania; dos hermanitos de pelo largo, Leire y Luc, fueron adoptados en Tenerife.

Pero LAKY no tuvo tanta suerte, y se hizo adulto tras los barrotes de un jaulón. Pero él no lo sentía así. Nuestro osito "L" sentía APANOT como su casa, como su familia, como el lugar que le había salvado la vida y en el que encontró la protección que todo cachorrito indefenso debía precisar. 

En el refugio creció sano, fuerte y brillante, gracias a los cuidados que Karmen y Nils le dedicaron desde que apenas era la bola de pelo más cómica y más pomposa de la historia de nuestro refugio. Verlo y que no nos hiciera soltar una carcajada, era imposible. Y es que LAKY no sólo era belleza, era también bondad, frescura, ternura, alegría, una alegría que siempre rociaba la parte del monte que pisaba.

Y así pasaron los meses, y LAKY buscaba un hogar desde el calor que le brindaban en APANOT, hasta que desde Alemania, desde esa tierra donde nuestros amigos de cuatro patas son tan amados y respetados, le llegó su ángel, y aunque tardó algo más que con el resto de sus hermanitos, eso a LAKY no le importó. Porque él sabía que su estancia en el refugio era sólo la introducción del conocimiento de una vida digna, y bajo el respeto y la protección.
LAKY de camino al aeropuerto 01/05/2013

Así que ayer, día 1 de mayo de 2013, LAKY dejó atrás esos barrotes que nunca fueron capaces de entristecerle, porque él estaba por encima de todo eso, y simplemente se limitó a disfrutar de lo que él supo vivir sencillamente como su primera etapa. Y es que LAKY llegó a nosotros para enseñarnos cómo hay que hacer para vivir el momento.

Pudimos disfrutar de él un año completo, y una vez cumplida su misión de pasar por nuestras vidas y regalarnos todo ese montón de cualidades y de cosas buenas, le decimos "hasta pronto", porque los kilómetros no borran ni recuerdos, ni momentos, ni sentimientos.

Hoy empieza la segunda parte de una vida que siempre fue digna, pero que a partir de ahora será todavía mejor... ¡A SER FELIZ!