STANISLAO

STANISLAO
Refugio APANOT Tenerife

miércoles, 10 de julio de 2013

La historia de BIG MUM



Hay historias que se sabe cuando comienzan pero nunca se sabe cuando acaban, por suerte, podemos decir que ésta, TU HISTORIA, no es una de ellas…

Todo comenzó el 18 de noviembre de 2012, una mañana lluviosa, el refugio "patas arriba", todos los perros alborotados y allí estabas tú, acostada en el frío cemento, hecha un ovillo, sin apenas importarte lo que te rodeaba. Llamabas la atención en silencio, desprendías tristeza, lástima, angustia... 

18 de noviembre de 2012, un instante que cambió tu destino


Patry y Claudia, dos de las voluntarias que habitualmente subían al refugio los domingos, no dejaban de mirarte mientras se preguntaban qué podrían hacer por tí y si estaba en sus manos el hacerte un poquito más feliz. A falta de 7 días para la Quedada Podenca de Buenavista organizada por SOS Peludos, pidieron permiso para sacarte de Apanot y dar la oportunidad de que te conocieran. 

Aquel sábado, 24 de noviembre "dejabas atrás" el refugio, al menos un ratito, lo suficiente para saborear el cariño, la ternura, la delicadeza y el aprecio con el que te trataron las chicas en su casa. Allí estabas, con aquel collar trenzado rosa y violeta que más tarde se haría tan conocido, acostadita en la cama esperando para el ansiado paseo. Mientras tanto, sin que tú lo supieras, llegaba un correo electrónico al mail de Apanot en el que se interesaban por tí. ¿Qué tal te portarías con los niños? ¿Cómo eras?... ¡¡Por fin tenías un adoptante!! Aunque hubiéramos querido ocultar algo, no había nada malo que decir de ti, eras una princesa.

El famoso cartel que vimos por toda La Laguna
Amanece el 25 de noviembre de manera poco usual, con una grave alerta meteorológica por fuertes lluvias, que provocó la suspensión del evento. Como ya estaba todo organizado y habíamos quedado para ir juntos, decidimos aprovechar la salida y estar un rato en el parque de perros de San Benito.  En el maletero estabas tranquila pero ya habías hecho alguna que otra peripecia para soltarte sin que nadie se diera cuenta. Una vez se abrió la puerta, diste un salto fuera del coche, miraste a tu alrededor ante el nerviosismo de Patry y Claudia y asustada echaste  a correr a pesar de ser una podenca "gordita". Eran las 9 de la mañana, en ese momento llegaban al parque el resto de los que habían quedado allí e inmediatamente comienza la primera carrera, desde la puerta de acceso al parque de perros hacia la carretera general, dirección Tacoronte. Estaba lloviendo, se te pierde la pista justo antes de la rotonda del aeropuerto.

Mientras tanto en Apanot otro grupo de voluntarios se encontraban haciendo las rutas y paseos habituales cuando recibimos una llamada: "¡Big Mum se ha escapado!". Una mezcla de incredulidad y nerviosismo recorrió nuestros cuerpos, era inimaginable verte huyendo, cuando pasearte era lo más relajante de la semana.

Esa misma tarde, una vez terminadas las labores en el refugio, decenas de personas iniciaron tu búsqueda por La Laguna: conocidos, amigos, voluntarios, e incluso Karmen y Nils, cuya magia esperábamos que lograra calmarte. Las primeras horas recibimos centenares de llamadas, te veían por la zona de Alcampo, Vía Ronda, Padre Anchieta, norte y sur de la isla... ¡¡Menuda eras que estabas en todos lados a todas horas!!. La búsqueda se prolongó hasta la noche, hasta que la lluvia se convirtió en un peligro, pero no queríamos irnos, no éramos capaces de dejarte sola, no podía ser que lo que pensábamos que nos llevaría unas horas fuera a pasar a más, y tanto que fue así. No quedó más remedio que darte las primeras “buenas noches”.

El lunes por la mañana desde primera hora se retomó tu búsqueda, por suerte tus mamis de acogida estaban de vacaciones y a medida que pasaba el día no paraban de unirse muchísimas personas. No cesaba de llover, pero aún empapados, hicimos que toda La Laguna supiera quién era BIG MUM. Al mismo tiempo, a través de ese mundo paralelo que es Facebook, iniciamos una campaña masiva de difusión, solicitando que estuvieran pendientes, que nos dieran cualquier dato sobre ti. Las primeras pistas te situaban en diferentes zonas: Trinidad, San Benito, Juana la Blanca, Marques de Celada... No había calle por donde no pasaras corriendo, sin parar, asustada. Bien corrimos ese día bajo la lluvia, correa en mano y siguiendo las pistas de las llamadas telefónicas o de gente que nos gritaba por dónde ibas. Así, día tras día durante la semana más lluviosa del año, tras terminar la jornada laboral, nos tocaba chubasquero, calzado deportivo y móvil a tope de carga. 

Por internet, hablando, filosofando, maquinando, se nos iban ocurriendo ideas (a la larga un poco absurdas pero no sería por ganas de intentarlo). Unos compraban redes, otros seguíamos caminando toda La Laguna buscándote, pegando carteles y preguntando a toda persona que nos encontrábamos.

Los primeros días de búsqueda se repetía siempre el mismo patrón; te buscábamos incansablemente durante más de 8 horas, empapados bajo la lluvia, corriendo y vigilando el móvil continuamente para no perder ni una sola señal que pudiera llegarnos a través de una llamada o de un comentario en la red.

Aún creíamos que nos llevaría un par de días hacerte volver, pensábamos que en cuanto nos vieras de cerca a nosotros o a alguna de tus compañeras peludas del refu (que también participaron en las búsqueda), nos dejarías acercarnos y ponerte de nuevo esa correa con la que tanto te gustaba pasear.

Hicimos mil planes, ideamos mil estrategias, en nuestra cabeza todas eran geniales, pero fueron fallando una a una. Nos fuiste demostrando que eres una auténtica superviviente.

Estuviste dando vueltas por la misma zona en la que decidiste empezar tu aventura, San Benito. Pasabas por la antigua estación de guaguas, el parque, de vez en cuando bajabas hacia la Trinidad, pasabas por la calle San Juan, nos hiciste caminar mucho bajo la lluvia. Poco a poco ibas conociendo mejor la zona, no te alejabas demasiado y aprendiste por dónde podías atravesar para perdernos de vista.

Tan cerca y a la vez tan lejos.
Una mañana mientras te buscábamos, desde lejos te vimos dentro del jardín de una casa de San Lázaro. Intentamos acercarnos con Tota, tu compañera de jaulón, pero al darte cuenta, te asustaste y echaste a correr. La dueña de la casa nos confirmó que la noche anterior habías dormido allí. Esa misma noche te pusimos un sedante en la cena que jamás te comerías, ya no te fiabas, al vernos consideraste que tu primera residencia temporal ya no era segura, por suerte no variaste tu ruta de paso por la Iglesia de San Lázaro.

Seguían viéndote transitar por esa zona, y también recibimos noticias de que Pérez Ortega era habitual en tu ruta. Así que intentando adelantarnos a tus pasos, trazamos el recorrido que creímos que hacías y te esperamos. Un grupo de aproximadamente 20 personas se organizó para cubrir las diferentes zonas por las que pasarías y en las que podríamos por fin atraparte, pero una vez más pasaste corriendo sin poder hacer nada para frenar tu huida. Esa noche fue de las primeras veces que te vimos enfadada, en cuanto nos interponíamos en tu camino nos embestías emitiendo un intenso gruñido que hacía que nos quedáramos paralizados.
El puente que conecta Pérez Ortega y San Lázaro era un punto clave en la ruta, por lo que ideamos una pequeña emboscada. Eran alrededor de las 23:00 cuando recibimos una llamada desde  la gasolinera BP; "¡¡Estamos viéndola!! Sube pegada al arcén de la autopista en dirección Pérez Ortega." Rápidamente nos organizamos; una persona escondida entre la maleza a cada lado del puente, varias personas con una red en la plaza de la iglesia y el resto por la carretera general, por si algo salía mal, ver qué dirección tomabas. Apenas tres minutos después de haber colgado, se empieza a escuchar el sonido de tus pezuñas rozando el asfalto mientras trotas, como siempre, sin prisa pero sin pausa. Esa noche quedó demostrado que si cruzamos las miradas empieza la fiesta. Tu paso se acelera mientras las personas situadas en el puente intentan acorralarte, ¡pobres ilusos!. Sacas fuerzas y embistes a quien se interpone en tu camino, a pesar  de intentar seguirte sabemos que en cualquier esquina volverás a perderte.  

Tuvieron que pasar algunos días hasta que volvimos a tener alguna noticia tuya. Una vecina de San Lázaro nos informaba que te había visto varias noches en la pequeña finca que tenía detrás de su casa. Nada más recibir el aviso, y sobre las 6 de la mañana, algunos decidieron ir a buscarte, ya hacía días que no mirábamos el reloj, lo importante era encontrarte fuera la hora que fuera. Estabas allí, aún dormías, pero bastó el leve crujir de una hoja al pisar, para que salieras de nuevo corriendo, estabas tan cerca…

Empezamos a tramar un nuevo intento ya que seguías yendo a dormir a ese mismo lugar donde te sentías segura. Probablemente, este plan  que te vamos a contar, y del que tú solo conoces una parte, es de lo más impresionante que vivimos en estos siete meses, aunque tampoco funcionó…

Hicimos un plano de la finca donde dormías. Reclutamos el mayor número de personas posible, incluso hablamos con los dueños de la casa para que nos permitieran invadir su espacio durante algunas horas. Allí estábamos, en la antigua estación de guaguas de San Benito, vestidos de negro y cargados de cuerdas, linternas y mucho abrigo. Esa era la noche, o al menos eso queríamos pensar.

Dividimos los puntos clave, cada uno tenía una misión para que no fallara nada. En la parte baja de la finca se colocó una gran red, que sostenían los más fuertes del grupo, ya que contábamos con que tu embestida en la huida sería potente. Teníamos también una inyección preparada con un sedante para tranquilizarte en cuanto cayeras en la red.
Desde la parte alta de la finca, en el camino del tornero, tres de nosotros entramos a oscuras, metiéndonos entre las huertas, había llovido sin parar durante días, por lo que el barro cada vez nos hacía más difícil avanzar. Estaba oscuro, sin apenas luz por la que guiarnos, sin ver donde pisábamos, pero con la esperanza de llegar hasta abajo, y hacerte correr hacia la red. Cuando por fin llegamos a la zona de pencas en la que te habíamos visto dormir, no estabas, pero pudimos escuchar cómo te movías alrededor de nosotros, gruñendo y esquivándonos. Tras algún que otro susto decidimos abandonar. Saliste por la parte alta de la finca y en esas condiciones era imposible seguirte. Cuando le pedimos a la señora que encendiera las luces para poder salir de aquel laberinto de plantas y rejas, pudimos ver tus huellas aún grabadas en aquel suelo mojado. ¡Que cerca habías estado "gordita"! La impotencia de nuevo nos hacía irnos a casa mojados, con barro hasta las rodillas, pero sobre todo con la tristeza de poder sentirte y no poder transmitirte el motivo por el que estamos ahí, todos los días, a todas las horas.                                  .

Por tu seguridad y aunque muchos no lograran entenderlo, el día 3 de diciembre  "suspendimos" la búsqueda de manera temporal. Queríamos recuperarte pero ante todo que siguieras 
viva, por lo que creímos prudente relajar el acoso al que estabas siendo sometida, dejándote a tu aire para que siguieras confiando en la seguridad de la zona por la que te estabas moviendo. Esta suspensión no fue real, no queríamos perderte de vista, los voluntarios seguíamos haciendo rondas pero sólo para verte y saber que seguías allí. Se había generado muchísima expectación con tu desaparición, y más de uno te puso en peligro intentando hacerse el héroe.

Via de Ronda, Las Mercedes
Por esas fechas habías decido darte una vuelta para descubrir una nueva zona: la Vía de Ronda, nos habían informado de que te vieron rondando Camino de Las Mercedes y aunque muchas veces lo pusimos en duda, ¡¡allí estabas!!. Te veían paseando por los alrededores del Museo de la Ciencia y el Cosmos, coger la Vía de Ronda y seguir hasta el Camino de Las Mercedes. Es una zona tan transitada por coches que temimos seriamente por tu seguridad, te veíamos pero no podíamos correr el riesgo de que te asustaras y salieras corriendo hacia la carretera.

El 9 de diciembre, cuando la mayoría de los voluntarios se encontraba en el refugio, recibimos una llamada que avisaba que estabas en ese momento en la Vía de Ronda. Como pudimos, despacio y sin hacer mucho ruido, conseguimos parar el coche a tu lado pero nos viste y sin que saliéramos del coche, adivinaste nuestras intenciones, de nuevo te entró el miedo y saltaste hacia unas huertas que conectan con la parte trasera a la Plaza del Cristo. Rápidamente volvimos a dividirnos para intentar alcanzarte por donde ibas a salir, pero al llegar a la Plaza del Cristo nos encontramos con que se celebraba una carrera, y justo ahí se encontraba ubicada la línea de meta. Habiendo en ese momento unas 100 personas, dimos por supuesto que te asustarías y buscarías otro camino. Pero de nuevo nos equivocamos, de allí, de entre la multitud, saliste tranquila, andando con calma aunque mirando hacia atrás, como disimulando, a ver si nos habías perdido. Esto nos hizo pensar en una nueva variable que no estábamos teniendo en cuenta, sabías exactamente quienes te seguíamos, no éramos desconocidos, nos distinguías de entre las decenas de personas que estaban ahí aquella tarde, nos lo estabas poniendo muy difícil.

Creemos que es el momento de descubrirte cual era el material que siempre había en el maletero de cada uno de nuestros coches (en algunos aún sigue): linterna, red, tenis, bufanda, suéter y gorro, cargador de móvil para el coche y, por supuesto, una correa, había que estar siempre preparado para el toque de corneta. Éramos el espectáculo de los viandantes y el terror de las señoras que agarraban sus bolsos con fuerza cuando pasábamos por su lado. 

Nos demostraste ser una completa superviviente
Aquel 28 de diciembre quedará grabado en nuestra memoria. Tras varias horas rondando La Laguna en coche, algunos se retiran mientras otros, bastante desanimados por llevar varios días sin verte, nos quedamos en las afueras del parque soñando lo que podría ser y no era. Estábamos a unos 200 metros de la puerta del cuartel de la Guardia Civil de San Benito, cuando sin mediar palabra, uno de nosotros empieza a tartamudear y dar golpes al resto señalando la puerta. Vemos un pequeño bulto que se adentra en el cuartel, ¡estás dentro!. Arrancar el coche e ir a todo gas hacia la puerta podría parecer parte de una película de ciencia ficción, pero fue real.  La idea era cerrar la puerta y encerrarla en cuartel, ya veríamos que tipo de explicación le daríamos a la benemérita más tarde. BIG MUM, esa noche no fue la noche (una vez más), ya que el agente que estaba de guardia prefirió espantarte haciendo aspavientos en dirección a la calle. Con una mezcla de ira, rabia e incredulidad optamos por seguirte con los coches pero tan bien nos conoces que al llegar a tu altura tu velocidad aumenta, acabas metiéndote en zona peatonal y te perdemos.

Impotentes y muy enfadados nos dirigimos al cuartel de la benemérita de nuevo. Desde los primeros días y nada más entrar en su oficina, tienen un cartel tamaño folio con tu foto y los datos de contacto, pero el agente hizo caso omiso y al espantar a un animal asustado en una zona tan transitada como la rotonda de la Guardia Civil de San Benito, además poner en peligro la vida de éste y también corrió riesgo la integridad de los conductores. Al estar la puerta cerrada y tocar varias veces, sólo encontramos silencio, un silencio que se interrumpió después de media noche para cantar un cumpleaños feliz, otro de los tantos que celebramos a la intemperie.

Y llegó el 31 de diciembre, nadie podía esperar un mes antes que siguieras en la calle, pero allí estabas. No sabemos si fue porque ya era una rutina o porque muchos no podíamos soportar que una noche así estuvieras por ahí, sola, con frío y bajo el sereno típico lagunero, pero varios voluntarios decidimos compartirla contigo, aunque no estuvieras presente nos podíamos sentir acompañándote, ya lo teníamos decidido, cambiaríamos de año junto a la Ermita de San Lázaro, las uvas en vasitos de plástico, cava en frío, todo preparado. Unos minutos antes de la cita, los primeros que llegan dan la voz de alarma: “¡BIG MUM está en la Carretera General, llegando a la Guardia Civil!”, sin embargo hiciste gala de tu habilidad para esquivarnos y, de nuevo, te escabulliste por alguna calleja. Finalmente con la radio puesta oímos las campanadas, y entendimos tenía que ser en 2013 cuando volvieras con nosotros.

De nuevo organizamos una patrulla el día 4 de enero para intentar que estuvieras de vuelta en el refugio como regalo de reyes. Al ser época de vacaciones para muchos de nosotros, conseguimos reunir a un buen grupo de gente que con todas sus esperanzas combatieron el duro frío lagunero durante horas. Tras varias rondas sin tener ninguna pista sobre ti, hicimos uno de esos pequeños parones que nos daban fuerza para continuar, un buen chocolate y unos trocitos de bizcochón amenizaban ese breve ratito de descanso que teníamos para compartir  con los compañeros, antes de volver a la difícil tarea de localizarte detrás de cada coche, de cada contenedor, recorriendo cada calle…

Nos pusimos de nuevo en marcha sobre la 1 y media, casi sin esperanzas y con el frío metido ya en los huesos. Al doblar la esquina al final de la calle, una sombra en el Camino del  Tornero hace saltar todas las alarmas, ahí estabas, escondida, mirando hacia el coche y esperando a ver qué dirección tomabas. Empezaron las carreras, por el entresijo de calles que se había convertido en tu refugio. El cansancio acumulado y las bajas temperaturas hacían que fuera difícil correr detrás de ti sin perder el aliento. Salías por una calle, entrabas por otra, te esperábamos en una esquina, y nos sorprendías por la espalda, haciendo imposible predecir tus pasos.  De nuevo, otra noche perdida, volvimos a casa contentos por haberte visto, pero frustrados, cansados, no solo habíamos perdido las ilusiones  y las esperanzas, incluso hubo quién se dejó los dientes y las rodillas en el asfalto por intentar frenar en tu huida.

Las patrullas diarias que hacíamos para verte y comprobar que seguías bien nos sirvieron para descubrir tu nueva residencia, una gran finca entre la Carretera General  de La Laguna a Tacoronte y el Camino de Tornero, siempre por la misma zona. Hicimos guardias por la noche, agazapados en uno o dos coches, allí en la rendija que había en el vallado de la finca por el lado de Tornero (desde entonces Calle Big Mum).

La calle Big Mum pasó a formar parte de la ruta de muchos, nos cogiera o no de camino, era ir a La Laguna y pasar por allí, aunque supusiera desviarnos unos kilómetros de nuestra ruta, ¡otra vez estabas localizada!.




Tu nueva residencia en el Camino del Tornero

Nuevo plan. Tras estudiar las fotos aéreas elaboramos una nueva estrategia; una red de lado a lado en todo el límite de la finca con la carretera, por el extremo del camino de Tornero se meterían varios voluntarios, los callejones, que eran salidas laterales, controlados, otra vez de noche, no estabas. Aprovechábamos los fines de semana para hacer pequeñas batidas mañaneras por la zona, buscábamos restos de comida, zonas que frecuentaras para descansar, hablar con los vecinos, incluso nuestros propios perros fueron participes de tu búsqueda. ¿Sabes la cantidad de gente y medios que se han movilizado a lo largo de estos 7 meses "gordita"?.

Más llamadas, casi todas las noches una, y cuando decrecía la frecuencia de éstas se procuraba reactivar a la gente mediante el evento de Facebook.

Era hora de cambiar de estrategia, estaba claro que no podíamos acercarnos a ti, teníamos que actuar a distancia, fue entonces cuando surgió la idea de utilizar dardos con sedante y de manera casi totalmente artesanal hicimos todo un equipo de dos cerbatanas con sus respectivos dardos. Tras unas clases intensivas y prácticas con el personal de Valle Colino, unas pequeñas compras en la ferretería y algún que otro invento digno de copyright, la patrulla BM estaba preparada de nuevo para las noches laguneras.
La droga tardaría unos minutos en hacer efecto y habría que perseguirte hasta que cayeras de sueño, así que sería inútil utilizarla de noche en una zona de huertas porque seguro que volveríamos a perderte, es por ello que mudamos el campo de trabajo al centro de La Laguna, por donde sabíamos que seguías pasando. Voluntarios en bicicleta recorrían el centro de la ciudad, sí, las bicicletas son más ágiles en una persecución, todos con una mano en el móvil por si eras vista, un coche con una cerbatana siempre apuntando hacia afuera, una moto también con el “paquete” armado con la otra cerbatana, y así vueltas y vueltas mientras tú te escurrías. Podemos y nos atrevemos a decir que eres una de las excepciones que confirman la regla, más bien, uno de los pocos perros a los que se les ha tirado un dardo y siendo pocas las probabilidades de dar una costilla y que rebote, nos pasó contigo. 

Seguías durmiendo en la finca así que decidimos esperar a que volvieras a dormir, allí escondidos dentro de los coches y con la cerbatana apuntando a la rendija, noches y noches y rodeando la zona, en la calle BIG MUM, una red en el suelo, esperando así poderte atrapar, un coche en la carretera general, alguien dando vueltas para avisar de tu llegada y sí, muchas veces te vimos, muchas veces te zafaste, te movías con tanta rapidez, a pesar de tener las patas de atrás dañadas por lo que suponemos que fue un golpe con un coche, que todos los intentos fueron vanos. Aprendimos a mantener la calma cuando recibíamos una llamada y no salir todos a por ti, más de uno se quedaba "tirado" en mitad del frío, casualmente siempre era el que conseguía dar contigo minutos más tarde, por supuesto "desarmado", sin recursos, tan sólo se nos ocurría grabarte con el móvil para consolarnos y observar tu evolución, de ser una podenca gordita a estar preocupantemente coja y desnutrida.

Jaula-Trampa
Tercera, o cuarta, o quinta estrategia; una jaula trampa, ya que a las autoridades locales de La Laguna y a los "amables" vecinos del Tornero les importaba bien poco tu integridad, tuvimos que optar por no armar mucho escándalo quedándonos en los coches vigilando la jaula. Sabíamos dónde seguías durmiendo, tenías que tener hambre, conseguimos que nos prestaran una jaula, comprábamos la comida más jugosa y olorosa del mercado y allí la colocábamos, en el interior de la trampa y ésta frente a tu finca, muchas noches pasabas de largo. Ya tenían nombre todos los gatos de la zona, que se acercaban curiosos a ver qué es lo que había allí dentro que olía tan bien.

Las anécdotas de esas noches fueron muchas, pero sin duda la mejor ocurrió una noche en la que pasadas las horas dentro de la furgoneta, vigilando la trampa, con la cerbatana en ristre durante horas, no apareciste. Ya de madrugada decidimos irnos a descansar, bajamos de la furgoneta, dejamos la cerbatana sobre la trampa y bajamos la puerta de la misma para recogerla y apareciste al fondo de la calle, tranquilamente volvías a tu finca a acostarte. Nuestra reacción fue meternos inmediatamente en la furgoneta y guardar silencio, la trampa cerrada y la cerbatana sobre ésta, sólo te vimos pasar, otra vez nos pillaste cuando ya nos habíamos relajado y no teníamos la posibilidad de hacer nada, sólo verte… pero ahí estabas y seguías bien.
Eras tan lista "gordita", estirabas tanto el cuello dentro de la jaula que no había manera que pisaras el mecanismo que cerraba la trampa, todas las noches acabas con la barriguita llena y marchándote a trote, en el fondo sabemos que sonreías mientras te despedías contoneando ese culo que tanto habíamos visto mientras te perseguimos.

Inventos dignos de copyright
Una noche, mientras escuchábamos la final de murgas por la radio, por fin te pudo el olor, el hambre te empujó hasta la jaula, metiste la cabeza, las patas delanteras, casi todo el cuerpo. Habíamos atado una cuerda a la puerta de la jaula, de ahí a la valla y de la valla al volante del coche, por si el mecanismo fallaba, un simple tirón y se acabaría todo. ¡¡Ilusos que fuimos!! Ibas entrando poco a poco, desconfiada, estabas dentro, tu cuerpo estaba completamente dentro...¡¡Zas!! la puerta se cerró,  con la mala suerte de que una de tus patas traseras seguía fuera, inexplicablemente, gracias a esa pata, conseguiste levantar un poco la puerta, lo justo para escapar. No había idea que no pisaras, machacaras y te rieras de ella. Nunca más sirvió la estrategia de la trampa.

Fueron noches de largas guardias, de horas sin dormir, sin dejar de mirar por la ventanilla del coche, de salir del trabajo y correr hacia La Laguna para intentarlo de nuevo. El trabajar en equipo  y estar en constante comunicación, era lo que nos daba fuerza para seguir buscándote. No siempre podíamos estar todos pendientes de ti, pero quién estaba ahí arriba, en la puerta de tu finca, sabía que contaba con el ánimo y el apoyo de todos los demás. Así se hacía todo mucho más ameno. Conseguimos crear nuestro propio vocabulario, a tu nuevo nombre BM había que sumarle un sinfín de sinónimos que usábamos para referirnos cariñosamente a ti cada vez que nos la jugabas (zorra, hp, entrenadora física personal...), también la calle que a la que diste nombre (antes conocido como Camino del Tornero), el Camino de las Gavias paso a ser conocido como "la calle del tortazo", la rotonda GC (de la guardia civil) o de la “menetérica”, patrulla BM, el vecino cabrón, conocimos  cada una de las calles de San Benito, y algunas fueron puntos clave como la calle Alberto Einstein, Juana La Blanca, Marqués de Celada, Calle Amanecer, la "calle de la farmacia", etc. También nos dimos cuenta de que nos tenías pinchado el móvil, porque cada vez que alguno decía "chicos, me voy" pasaban uno o dos minutos y aparecías, como si lo hubieras leído...

 Y pasaron los días, las semanas y la intensidad de los primeros meses dejó paso a la alerta ante cualquier posible llamada, la verdad es que no fue una bajada de guardia, se trataba de que no sintieras el peligro y la presión de estar continuamente vigilada, eso es lo que te hacía huir, porque sabías cuándo te estaban mirando. De hecho si te veíamos teníamos que simular que hablábamos por teléfono y mirar para otro lado para que no salieras corriendo. De este modo, si no había ninguna llamada que movilizara inmediatamente a algún voluntario, organizábamos al menos una batida semanal, un “¿Quién se apunta?” en el grupo de WhatsApp era suficiente para que varios de nosotros se pusieran de acuerdo y quedáramos para empezar a dar vueltas una vez anocheciera.

Esas semanas supimos y, pudimos comprobar, que comías de las bolsas de basura que por las noches se dejan en el suelo en el centro de La Laguna, también en la calle Juana la Blanca siempre había dos tupper, uno con pienso y otro con agua, eran sólo para ti, seguías viva, no estabas demasiado delgada, estabas bien.

BIG MUM rebuscando en la basura en la C/ San Juan.

Como todo puede empeorar, una de las únicas obras activas en la isla se desarrollaba en tu calle, es una vía larga y en noviembre aún estaba lejos, pero poco a poco se fue acercando hasta que llegó a la puerta de tu finca, seguramente eso te echó de allí, ya nunca más supimos a ciencia cierta dónde te quedabas.

Un buen día nos enteramos que una señora daba de comer a una podenca que se acercaba a su casa para comerse la comida que dejaba a unos gatos en el jardín de delante de su ventana, era tu zona, la rotonda de San Benito, junto a la antigua estación de guaguas. Supimos que le daba un trozo de carne y la perra se iba a comerla al centro de la rotonda. Al principio nos costó creerlo, pero ya habías ido cogiendo confianza gracias a que te dejamos tu espacio. 
Por fuera de Ca´Concha
La noticia fue, sin duda, un nuevo chute de adrenalina, ¿Era esta la buena?. Era la oportunidad de meter un sedante en la carne que te daban, era el enésimo plan, sin embargo y aunque los resultados podían ser iguales que en todas las estrategias anteriores, las ganas  y las esperanzas de que no fuera así las teníamos. Elke nos dio una dosis de sedante en pasta, la que le quedaba, por lo que sólo teníamos una única oportunidad.

Parecía que lo intuíamos, que te veíamos más cerca, y  arrancando Julio empapelamos de nuevo La Laguna con tu foto, queríamos que no pasara otro mes más, que empezara el calor y tu estuvieras por ahí pasando sed. Se reactivó el evento de Facebook, comenzaron a recibirse de nuevo llamadas, mensajes, muchos seguro se referían a ti, otros te confundían con perros que vagan al sur de la isla…

De nuevo la gente de Animal Help nos echaba una mano con la vigilancia, muchas noches sonaba el teléfono con un mensaje que decía que te veían por la rotonda, que te metías en el polígono, que habías ido a comer, hasta que llegó el día.
Dos coches vigilando a cada lado del callejón del polígono Padre Anchieta donde Concha te daba tu trozo de carne. A eso de las 10 te vimos allí, donde solías ir a comer, pero te espantaron, te metiste por las callejas del polígono y desapareciste. Sobre las 10:30 de la noche supimos que te han visto por la zona de Las Gavias, ¿volverías a comer? pasaron las horas y más allá de las 12 de la noche del día 3 levantamos el dispositivo, ese no era el día.


Concha nos abrió las puertas de su casa
además de ser la clave para recuperar a BIG MUM

Sobre la 1 de la mañana , Jonay había recibido una llamada de Concha: “La perra está aquí, le voy a dar la carne con la droga”, y así lo hizo. A esa misma hora salió junto a Magdalena, acompañados por Antonio, de Animal Help, dando comienzo la que sería la persecución más importante de todas. El sedante había empezado a hacer efecto, pero todavía tenías fuerzas para correr y esconderte entre las calles de la zona. Pero ya estabas demasiado cansada, y tras varios intentos de Antonio por abordarte, sucedió lo imposible...

A la 01:30 de la mañana del 4 de julio, el teléfono volvió a sonar como lo había estado haciendo durante los últimos 7 meses, aunque esta vez por fin, fue diferente: "Cande, han cogido a la perra, la tenemos". Era Carolina, tenía la voz temblorosa, aun embargada por los nervios y sin pensarlo ni un momento saltamos de la cama para ir corriendo a comprobar que era cierto, que no se trataba de una confusión, ni de otro intento fallido.
Allí estabas, en su casa y para nuestro asombro, habías vuelto a ser la “gordita” adorable de siempre, nuestra princesa.

Y esta es tu aventura Big, pero también la nuestra y la de todos los que han estado pendientes de ti. Seguro que nos hemos dejado atrás miles de anécdotas y momentos, también a muchas personas que colaboraron en alguna medida para hacer posible lo que por fin, después de tanto tiempo, se ha conseguido: que estés de nuevo entre nosotros.

Tu historia no es solo la de una podenquita perdida que sobrevivió durante 7 meses en la calle y consiguió volver a casa, es mucho más grande que eso Big, es la historia de un grupo de gente que se dejó la piel para que un animal, una perra de caSa, volviera a encontrarse segura y rodeada de gente que la quiere, un grupo de voluntarios que se enfrentó a las inclemencias del tiempo en muchas ocasiones y a la estupidez humana en muchas otras. Pero sobretodo, un grupo de personas que demostró que no existen los imposibles, que siempre se aprende de los errores, y que cuando se ama aquello por lo que se lucha, no existen las excusas. Por todo eso gordita, además de darte la bienvenida de nuevo, te damos las gracias:

Gracias por todo lo que nos has enseñado estos meses, gracias por hacernos entender que aunque cometamos errores y abandonemos nuestros sueños, nunca es tarde para empezar de nuevo, gracias por recordarnos que aunque vivimos en una sociedad muchas veces egoísta, siguen existiendo personas que sacan tiempo de donde no hay para ayudar a los demás, gracias por las personas a las que hemos conocido y con las que hemos tenido oportunidad de compartir tantas cosas, gracias por no desparecer, por no dejarte vencer en los momentos de flaqueza, gracias porque aunque no sabías de qué forma, tú también querías estar con nosotros.
Gracias por demostrarnos que es cierto que "lo imposible solo tarda un poco más"… Bienvenido Julio, bienvenida Big Mum.




Desde el principio confiamos en que volverías, ¡¡Gracias!!.

En la mente de este grupo de locos, tontos y aburridos quedarán grabadas muchísimas anécdotas y tampoco podremos olvidar el apoyo recibido por medio de un evento de Facebook, en el que pudimos leer miles de mensajes:

    “No será, que no sale de esos sitios por que le da olor a Tota?”. 28 de noviembre de 2012.
    “Necesitamos a Lobatón”. 18 de diciembre de 2012.

    “¿Y no le dejan comida? ¿No se puede poner algo que la duerma? Que pena. ¿Es tan miedosa q no deja q se acerque nadie?. 23 de enero de 2013.

    “Hola, yo llame la semana pasada, para decir que la vi por una zona, y cuando me llamaron para pedirme ubicación, no se mostraron muy interesados en desplazarse para ir a buscarla y descartar si es ella o no. La verdad que no se si este evento es verdad o se lo están inventando. Si es verdad espero que se pongan en serio a buscarla y se dejen de escribir tonterías. Lo importante es la acción, no la intención”. 28 de enero de 2013.

    "Si pudiese tendría coche fijo allí turnándose..es lógica pura...". 28 de enero de 2013.

    “¡¡¡¿¿¿Qué vida tan asquerosamente rápida llevamos q somos incapaces de parar dos minutos y recoger a un animal perdido o sufriendo???!!! De corazón espero que aparezca pronto, ¡¡ánimos!!. 26 de junio de 2013.

    “Nadie tiene un "lazo" de esos que utilizan los bomberos?”. 27 de noviembre de 2012. 

    “¡¡¡No entiendo!!! ¿¿si la han visto y saben dónde está como es q no está en casa ya?? ¡¡¡Pobre Big Mum!!". 28 de junio de 2013.

    “¡¡¡no entiendo nada!!! ¿si saben dónde está por qué no la recogen?". 3 de julio de 2013.

    “¡¡¡Creo que no se puede hacer más ni explicarlo mejor!!! Big Mum.....ya te vale "gordita"......chiquito máster les estás haciendo hacer a más de uno". 27 de enero de 2013.

    “Eres el deseo más pedido para 2013, no sabemos cómo, ni sabemos cuando...pero llegara el momento...”. 1 de enero de 2013.