Hasta Pronto JANA

Cuando han pasado apenas 3 días desde que empezó este nuevo año, nos hemos despertado con una de esas noticias que no nos gusta dar. Esta mañana nuestra querida JANA se ha despedido de la que ha sido su familia desde el mes de febrero.
Llegaste a nosotros en diciembre de 2011 y conseguiste enamorarnos con tu simpatía y tu dulzura, conviviste con los más duros del refu (Max, Cubano...), incluso llegaste a ser portada de nuestro calendario. Gracias por todo el tiempo compartido con nosotros, y gracias a tu familia por darte la paz y el amor que necesitabas en estos últimos meses. Nos despedimos con las palabras que te dedicó tu familia en el día de hoy. Hasta pronto Jana, volveremos a vernos...

Jana tras su llegada a APANOT  en 2011
 "DEMASIADO AMOR PARA TAN POCO TIEMPO.-
Hola, mi nombre es Jana y soy una perrita de esa raza que muchos piensan que solo sirve para cazar, un trasto de varios usos y luego a la basura (para algunos). Sí, soy una podenca canaria.
Hace mucho tiempo, una persona de la que no quiero acordarme, después de usarnos para su beneficio y diversión, decidió que ya no le servía y me abandonó en compañía de mi inseparable Jara (ya no recuerdo si Jara era mi madre o mi hermana, ¿qué más da? Nos acompañábamos y apoyábamos constantemente), pero por suerte para nosotras acabamos en un lugar mágico en la parte alta de Icod de los Vinos llamado APANOT, donde nos cuidaron y dieron todo el cariño del mundo durante mucho tiempo.
En aquel maravilloso lugar, todos los domingos subía un grupo de locos que nos hacían pasar muy buenos ratos entre cariños, mimos y paseos. A uno de ellos le llamaban JL. No entiendo el motivo pero quería estar constantemente a su lado, tanta era mi desesperación, que cuando le oía llegar o sabía que se acababa la jornada, escalaba los más de dos metros de altura de la verja de mi jaulón para salir corriendo a su lado.
Un día escuché que Jara se iba de acogida a casa de la familia de unos voluntarios y me asusté muchísimo, ¡me quedaría sola en el jaulón, rodeada de otros podencos con muy malas pulgas! Pero de repente mi desesperación se transformó en una alegría inmensa, yo también me iba de acogida a ¡casa de Naty y JL!!!!!.
Estaría con ellos hasta que me encontrasen una familia maravillosa para toda la vida. Más de una vez escuché como Naty o JL hablaban por teléfono con personas que se interesaban por mí. Me sentía muy importante, sobre todo cuando mi familia de acogida hablaba de lo maravillosa que yo era y hacían preguntas para asegurarse bien de donde me querían llevar. Naty era siempre la más interesada en conocer hasta el último detalle de aquellos posibles adoptantes, preguntaba y preguntaba …….
Incluso recuerdo una vez, unos vecinos que se interesaron por mí, vinieron a buscarme y me llevaron a su casa, muy cerquita de donde viven Naty y JL. Pero al llegar a su casa me puse muy nerviosa, tanto que casi salto al exterior atravesando el cristal de una ventana. Al cabo de una hora esta pobre familia llamó a JL para que fuese a buscarme, estaban muy nerviosos porque yo no quería estar allí, quería estar con JL. Que feliz me sentí cuando le vi aparecer. Me recogió y me llevó de nuevo a casa, bufffff que alivio y que bien dormí esa noche.
Unos meses más tarde algo cambió. Empecé a toser de una forma muy fea. Naty y JL estaban muy preocupados así que me llevaron a un médico para animales (creo que le llamaban veterinario). Este señor nos dijo que parecía una faringitis y me recetó unos antibióticos. Pero después de dos semanas todo seguía igual, incluso peor.
Decidieron hacerme una radiografías de tórax, y…..Oh! oh!, una rara mancha podía verse en el pulmón izquierdo. ”Eso no debería estar ahí”, dijo la chica que me hizo la placa. JL tenía cara de preocupación y yo también lo estaba por él. Trataba de decirle “tranquilo, verás que no es nada”, pero no podía hacer que me oyese.
A la semana siguiente volvimos a la clínica y otra chica, con unos aparatos muy extraños me hizo otra prueba llamada ecografía. Tras la prueba le dijo a JL, “parece un tumor”, yo no entendía nada, pero la cara de JL era de verdadero terror. Esta chica recomendó hacer otra prueba llamada punción pulmonar eco-guiada para saber a qué nos enfrentábamos con exactitud. Cuando llegó el día de esa punción no sentí nada, estaba sedada y muy tranquila. Pero esa misma noche, cuando pasó el efecto del sedante, Dios mío que dolor!!!! Era incapaz de echarme en mi camita, me pasé horas sentada y muy estirada, me dolía muchísimo. Naty y JL estaban muy preocupados. Me pusieron varios cojines alrededor de mi camita, y así, apoyándome lateralmente, pude intentar dormir algo. Que mala noche ¡!
Pero ese “bichito” tan malo que había decidido vivir en mi pulmón seguía avanzando y mi tos empeoraba. En primer lugar, según decían, la solución era operar para sacar el “bichito” dichoso, pero luego tendría que sufrir el pasar por un largo calvario de quimioterapia y seguramente, como decía JL, no tendría la misma calidad de vida que tenía ahora. Seguía con tos pero disfrutaba de mis paseos, de mi comida, de mis hermanitos Rosy y Fede, incluso jugábamos hasta que yo tenía que parar porque me faltaba el aire.
JL pidió al veterinario algo más eficaz que me relajase y me permitiese al menos dormir sin toser y que me tranquilizase para que no me faltase el aire. Ahora JL me pinchaba un nuevo producto todas las noches, y en principio me ayudaba a dormir mejor, pero al cabo de veinticinco días ya habíamos doblado la dosis ya que cada vez me hacía menos efecto. A cada pinchazo JL me decía con su cara “perdóname Jana” pero yo no tenía nada que perdonarle. Acabamos con tres pinchazos diarios de la dosis máxima.
Ahora los ataques de tos son cada vez más intensos, tengo crisis en las que me cuesta muchísimo respirar, me asfixio. A cada golpe de tos mi hermano Fede levanta su cabeza y me mira, y mi hermanita Rosy viene corriendo a lamerme la cara para darme ánimos, pero las fuerzas se me acaban. Cada vez lo paso peor.
Hoy he tenido una crisis muy dura, ya no me levanto por las mañanas y me cuesta mucho comer algo. La maldita tos no me deja respirar, es como si quisiera echar algo fuera, algo que me quema dentro del pecho pero no lo consigo. Naty y JL me miran con cara de pena y preocupación. Hablan entre ellos, y poco después, JL me toma entre sus brazos y Naty me acaricia y me da un beso. De sus ojos sale algo muy raro que nunca había visto, estaba muy triste, nunca la había visto así. Yo trataba de decirle “no te pongas así, no te preocupes, seguramente vamos a dar una vuelta y volvemos enseguida ya lo verás mami, como siempre hacemos”. Pero había algo muy raro y diferente a las otras veces que salíamos, me lo decía la cara de JL. ¿Pero por qué nunca podían oírme? ¡!!
La maldita tos de nuevo, no aguanto mi pecho. JL me subió en el coche y condujo hasta la clínica del “médico de animales”. JL y una chica hablaron un ratito con caras muy serias, luego me subieron a una mesa muy fría. No me importó porque JL me abrazaba y me acariciaba la cabeza. Me deba besitos en el morrito, eso me gustaba muchísimo. De repente un pinchazo en mi pata, no me dolió pero era desagradable. Ya estaba harta de tantos pinchazos y quise decírselo a JL, pero al mirarle me di cuenta que de sus ojos salía esa cosa tan rara que antes había visto en los de Naty. Le pregunté ¿Qué te pasa?, pero él nunca me oía. Empecé a notar un poco de calorcito en la patita del pinchazo, era una sensación rara, mezcla de relax, paz, sosiego. De nuevo la maldita tos, pero ….. Qué bien!!!! El ardor de mi pecho y la tos se calmaban, casi desaparecía totalmente, estaba tan relajada que se me cerraban los ojos, tenía cada vez más sueño, y por fin, al final, mientras JL me acariciaba y me daba besitos……..me dormí.
No sé cuánto tiempo estuve durmiendo, debió ser poco porque al despertar JL estaba aún abrazándome y el médico aún me miraba, pero había algo muy raro, ¿Cómo podía estar viéndome a mí misma echada en aquella mesa? ¿Qué raro no? Quise decirle a JL “oyeeee que estoy aquí”, pero como siempre, no me oía. Mi pecho ya no me dolía, no había tos, respiraba fenomenalmente, por fin, ¡qué alivio!.
Intenté acercarme a JL para lamer su mano, pero una extraña fuerza no me lo permitía, algo me obligaba a seguir otro camino, un camino lleno de color, parecía un arcoíris. Avancé por él. Cada vez subía más. Continué caminando, ya no podía ver a JL, estaba muy lejos, pero al otro lado pude ver una figura. A medida que me acercaba la figura se aclaraba más, ¡tenía cuatro patitas como yo! Al llegar me estaba esperando otro perro de grandes orejotas, un abuelete que al recibirme me dijo “Hola, no te preocupes, me llamo Brother, lo acabarás entendiendo todo, tranquila. Sígueme, te guiaré a tu lugar”. Le seguí sin decir nada, porque nada entendía, todo era muy raro pero me sentía muy tranquila, una extraña paz lo cubría todo. “Ya hemos llegado”, me dijo Brother, “Esta es tu estrella. Y desde aquí tendrás una misión muy importante que cumplir, al igual que yo. Cuidar y velar por la familia que tanto te quiso y por toda la familia APANOT”.
Es un sitio precioso, increíble, y por fin pude decir algo: ¿Eso quiere decir que me quedaré aquí? ¿Qué no veré más a mí familia? “Si Jana”, dijo Brother, “te quedarás aquí, temporalmente, hasta que llegue el momento en que ellos vengan a reunirse con nosotros. Entonces vendré de nuevo a buscarte, y juntos esperaremos al final del arcoíris a que lleguen JL, Naty, Fede, Rosy y otros tantos que nos han querido, y volveremos a estar todos juntos para siempre”.
Al escuchar aquellas palabras me relajé aún más. Les volveré a ver. Eso me tranquilizó, porque de lo contrario, ¿Qué habría hecho yo con todo el amor que me he traído y que no pude darles en tan poco tiempo?
                                         

PD: El 3 de enero de 2015 Jana nos ha dicho “hasta dentro de un tiempo”. Se fue muy relajada. De hecho, no recuerdo haberla visto nunca tan en paz consigo misma. No te olvidaremos. Desde hoy, en nuestro hogar hay dos velitas encendidas en las noches en que las estrellas brillan mucho en el cielo, la de Brother y la de Jana. Desde aquí lanzamos dos besos al cielo. Hasta dentro de un tiempo. No nos olvides." (Autor: José Luis Fariña)


Jana y Jara, portada del Calendario Apanotero 2014

¿QUIÉNES SOMOS?

¿QUIÉNES SOMOS?

APANOT es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a la recogida, rehabilitación y reinserción de animales abandonados o maltratados, entre otras labores, en el municipio de Icod de los Vinos, Tenerife.

Llevamos más de 20 años desempeñando esta labor y los últimos 10, afincados en Llanito Perera. Un enclave natural con un paisaje privilegiado que nos permite disfrutar la de naturaleza en compañía de nuestros peludos

Nuestra asociación se compone íntegramente de gente voluntaria que dedica su tiempo libre, ilusión y esfuerzo para sacar este proyecto adelante. Colaborando de manera activa en este y otros proyectos de protección animal.

Contamos con más de 100 perros y 50 gatos en nuestras instalaciones siendo un “Refugio Sacrificio Cero”. Ningún animal que entre en nuestras instalaciones será sacrificado bajo ningún concepto a no ser que, un veterinario o un etólogo lo determine por causas de fuerza mayor.


¿CÓMO AYUDAR?

SER VOLUNTARIO: Si eres amante de los animales, te invitamos a venir a nuestro refugio a colaborar. Cada domingo un grupo de voluntarios se reúne para subir desde las 11:00 a.m. hasta las 16:00 p.m. aproximadamente. Nuestros amigos de cuatro patas necesitan paseos, muchos mimos y cuidados. ¡Siempre hay muchas cosas que hacer! Puedes ayudarnos a bañarlos, a peinarlos, a limpiar sus jaulones, a sacarles fotos para difundirles, o a correr y jugar con ellos. Las puertas de APANOT están abiertas a todo el mundo, y nuestros amigos son los que más disfrutan con las visitas. Pasar un día con ellos es algo inolvidable... ¡Anímate y ven a conocerlos!

APADRINA: por tan sólo 6€/mes apadrinar a uno de nuestros peludos. Con ese dinero estarás colaborando con su alimentación y con sus gastos veterinarios, y además te mantendremos informado sobre su evolución. Podrás venir cuando quieras a conocer a tu ahijado, a pasearle y a jugar con él. Anímate a apadrinar; para nosotros 6 euros no es mucho, pero para ellos lo es todo.

CASA DE ACOGIDA: Si quieres ayudar, pero no puedes adoptar, ser casa de acogida es la mejor opción. En el refugio siempre hay peludos que necesitan más atención que otros, que se adaptan peor a vivir en un jaulón, que son demasiado pequeños y débiles, que están muy tristes, muy mayores o recuperándose de alguna enfermedad u operación. Nuestras instalaciones no nos permiten disponer de un espacio habilitado para estos casos especiales, por lo que necesitamos gente que esté dispuesta a prestarse como casa de acogida hasta encontrar un hogar definitivo.

ADOPTA: sólo en España se abandonan al año unos 200.000 animales. A pesar de esta desorbitada cifra, criadores y particulares siguen fabricando seres vivos de forma descontrolada, que la mayoría de las veces terminan en la calle o, en el mejor de los casos, en los jaulones de perreras o refugios, así que la adopción es la mejor forma de darles una segunda oportunidad. Ten en cuenta que los peludos de APANOT están acostumbrados a pasear con correas y al contacto humano, por lo que su adaptación a un hogar será relativamente rápida. Evitar el abandono es de vital importancia, por eso es fundamental comprender la responsabilidad que supone tener un perro antes de adquirirlo.

DONATIVO: en APANOT subsistimos gracias a los donativos, ya que no contamos apenas con ayudas regulares. Nuestro refugio está en una situación precaria, así que, si quieres colaborar con nosotros, estaremos encantados de recibir ayuda. Si prefieres, puedes colaborar donando comida para los animales (piensos, latas...), correas, camitas, casetas, champú, cepillos... en fin, ¡todo lo que una mascota necesita! Puedes traerlo tú mismo al refugio o, si te queda un poco lejos, envíanos un mail a apanotenerife@hotmail.com, y enseguida nos pondremos en contacto contigo.

LEER ANTES DE ADOPTAR

Desde el refugio APANOT te rogamos que, si quieres tener un animal de compañía, en vez de ir a comprarlo a una tienda o un criadero mejor te vayas a un refugio o a una perrera y lo adoptes. En estos sitios hay perros y gatos de todas las edades, y también de pura raza (los abandonan y maltratan igual, después de haber pagado por ellos), si es que te empeñas en este punto. Pero pagar por un animal, hoy en día, no es necesario. Mejor ahorra ese dinero para invertirlo en lo que él necesita, no en comprarlo.

De todas formas, hay algunas preguntas que debes hacerte antes:

¿Por qué quieres un animal de compañía? Parece mentira que tan poca gente se haga esta pregunta "antes de". No hay error más grande que adoptar un animal sólo "porque lo piden los niños" u otros motivos igual de irresponsables. Hay que tener en cuenta lo gordo: el gasto que supone en dinero y tiempo, las preocupaciones, el atenderlo debidamente en todos los aspectos (físicos y psicológicos), y el hecho de que viven entre 10 y 20 años. Has leído bien, muy bien. Plantéate el tema como "un gran marrón" que se te viene encima, y a partir de ahí busca las razones que te puedan llevar a decir que sí. Es lo mejor, sobre todo para el animal.

¿Tienes tiempo para él? Los animales de compañía son para acompañarnos y para estar acompañados, de ahí el nombre, "de compañía" (pero mutua). Por tanto, estar cansado, enfadado, etc. no sirve como excusa. Hay que atenderlos, ponerles la comida y el agua, sacarlos (si son perros), llevarlos a hacer ejercicio, pasar un rato con ellos... y eso cada día, durante todos "sus" días. Mira bien tu agenda de los próximos años o tu rutina diaria antes de coger al animal, porque acabará en un refugio (con suerte) cuando te agobies. La frase "no podemos atenderle debidamente" es tan habitual como lamentable, y es la coletilla favorita del 70% de los intentos de abandono.

¿Puedes mantenerlo? No te pienses que el animal se sustenta del aire, y que sencillamente "está" ahí. Mantener a un animal de compañía cuesta dinero, no tanto para tener que pedir un crédito bancario, pero sí lo suficiente como para que se incluya en la partida de gastos fijos de la casa: Gastos seguros: microchip, censo, alimentación, vacunas, correas y collares, esterilización (este gasto te lo sueles ahorrar si lo adoptas en un refugio), juguetes, elementos de higiene, desparasitadores (interno y externo). Gastos posibles: adiestramiento, atención veterinaria por accidente o enfermedad, residencia, etc

¿Te ves capaz de afrontar cualquier problema? Volviendo a que el animal no se limita a "existir" ahí, se presentarán una serie de incidentes relacionados con él que debes estar dispuesto a asumir: que un día vuelva a casa lleno de pulgas, que destroce algún mueble si no está educado, emergencias de salud, etc. Como no eres de "esos" que de inmediato despachan al animal a la calle, carretera, perrera o vida eterna, si no has tenido perro o gato antes, debes informarte lo mejor posible sobre estas cosas. Por cierto, por si no lo sabes, y porque hay quien ha abandonado un animal por uno de estos dos motivos, te informamos de que: Suelen hacer caca una vez al día, no una vez a la semana. Sueltan pelo (menos los "calvos": Crestado Chino, Peruano Desnudo, Sphinx).

¿Puedes tenerlo donde vives? Un perro viviendo en un jardín o patio, en plan vigilante de seguridad solitario que ve a su dueño una vez al día o a la semana cuando le trae una perola de pienso y un cubo de agua, es un animal condenado a padecer muy graves alteraciones de conducta, y por ello está considerado como maltrato por muchas leyes. Aclarado esto, antes de ir a recoger al animal, e incluso antes de empezar a buscarlo, pregunta si donde vives se admiten animales o si hay alguna restricción al respecto (perros no pero gatos sí, etc.).

¿Tu ritmo de vida es adecuado para este animal? Aquello tan manido de "perro pequeño porque tengo piso pequeño" vale más que lo pongas en el baúl del olvido. El tamaño del animal no es un buen criterio para elegirlo, sólo una variante a considerar, pero no en relación al tamaño de la vivienda. Puedes pensar en un perro muy pequeño, o en un gato, si viajas mucho y quieres asegurarte de que pueda ir en cualquier medio de transporte, pero no "porque vivo en un estudio". Además, hay otra cosa: en general, el perro cuanto más pequeño más movido (y ladrador cuando se agobia), y cuanto más grande más tranquilo y más calladito. Al pequeñajo tendrás que sacarlo a pasear muchas más veces para que se "descongestione". Si va a estar contigo gran parte del día, adopta el que quieras, pero si debe pasar tiempo en casa no mires el peso, mira el "talante". Tú y el perro debéis adaptaros el uno al otro, y lo mejor es empezar con buen pie, que los problemas ya llegarán solos.


¿Es ahora un buen momento? No siempre es un buen momento para asumir la responsabilidad del animal en casa. Y no sólo por motivos económicos, así que piénsalo muy fríamente, porque hay algunas circunstancias que aconsejan esperar un poco: Tienes niños menores de seis años Estás estudiando y vas cambiando de sitios Estás en la Administración, el ejército u otro cuerpo que supone traslados Por tu trabajo ahora viajas mucho Anímicamente no estás en tu mejor momento En casa no hay acuerdo general, o el ambiente familiar no es del todo relajado porque hay problemas en la convivencia… La tenencia responsable también implica el inicio responsable de la convivencia, no lo olvides

¿Ya has pensado en las vacaciones? Si no puedes llevártelo cuando te vas de vacaciones o de fin de semana, piensa que si es un perro no puedes dejarlo sólo en casa (el gato es más "factible"). Cuenta con que familiares o amigos tendrán que hacerse cargo de él, o bien tendrás que pagar una residencia.

¿Vas a ser responsable? Piensa que la ley te obliga a determinadas cosas, y la conciencia a determinadas otras. Legalmente debes necesariamente inscribirlo en el censo de tu ciudad, ponerle el microchip, brindarle la atención veterinaria necesaria y mantenerlo en condiciones dignas (está prohibido tenerlos atados todo el día). En conciencia, debes esterilizarlo y procurarle un ambiente de vida realmente integrado dentro de la familia, darle una dieta sana, facilitar que haga ejercicio físico y simplemente quererlo.