STANISLAO

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Refugio APANOT Tenerife

sábado, 3 de enero de 2015

Hasta Pronto JANA

Cuando han pasado apenas 3 días desde que empezó este nuevo año, nos hemos despertado con una de esas noticias que no nos gusta dar. Esta mañana nuestra querida JANA se ha despedido de la que ha sido su familia desde el mes de febrero.
Llegaste a nosotros en diciembre de 2011 y conseguiste enamorarnos con tu simpatía y tu dulzura, conviviste con los más duros del refu (Max, Cubano...), incluso llegaste a ser portada de nuestro calendario. Gracias por todo el tiempo compartido con nosotros, y gracias a tu familia por darte la paz y el amor que necesitabas en estos últimos meses. Nos despedimos con las palabras que te dedicó tu familia en el día de hoy. Hasta pronto Jana, volveremos a vernos...

Jana tras su llegada a APANOT  en 2011
 "DEMASIADO AMOR PARA TAN POCO TIEMPO.-
Hola, mi nombre es Jana y soy una perrita de esa raza que muchos piensan que solo sirve para cazar, un trasto de varios usos y luego a la basura (para algunos). Sí, soy una podenca canaria.
Hace mucho tiempo, una persona de la que no quiero acordarme, después de usarnos para su beneficio y diversión, decidió que ya no le servía y me abandonó en compañía de mi inseparable Jara (ya no recuerdo si Jara era mi madre o mi hermana, ¿qué más da? Nos acompañábamos y apoyábamos constantemente), pero por suerte para nosotras acabamos en un lugar mágico en la parte alta de Icod de los Vinos llamado APANOT, donde nos cuidaron y dieron todo el cariño del mundo durante mucho tiempo.
En aquel maravilloso lugar, todos los domingos subía un grupo de locos que nos hacían pasar muy buenos ratos entre cariños, mimos y paseos. A uno de ellos le llamaban JL. No entiendo el motivo pero quería estar constantemente a su lado, tanta era mi desesperación, que cuando le oía llegar o sabía que se acababa la jornada, escalaba los más de dos metros de altura de la verja de mi jaulón para salir corriendo a su lado.
Un día escuché que Jara se iba de acogida a casa de la familia de unos voluntarios y me asusté muchísimo, ¡me quedaría sola en el jaulón, rodeada de otros podencos con muy malas pulgas! Pero de repente mi desesperación se transformó en una alegría inmensa, yo también me iba de acogida a ¡casa de Naty y JL!!!!!.
Estaría con ellos hasta que me encontrasen una familia maravillosa para toda la vida. Más de una vez escuché como Naty o JL hablaban por teléfono con personas que se interesaban por mí. Me sentía muy importante, sobre todo cuando mi familia de acogida hablaba de lo maravillosa que yo era y hacían preguntas para asegurarse bien de donde me querían llevar. Naty era siempre la más interesada en conocer hasta el último detalle de aquellos posibles adoptantes, preguntaba y preguntaba …….
Incluso recuerdo una vez, unos vecinos que se interesaron por mí, vinieron a buscarme y me llevaron a su casa, muy cerquita de donde viven Naty y JL. Pero al llegar a su casa me puse muy nerviosa, tanto que casi salto al exterior atravesando el cristal de una ventana. Al cabo de una hora esta pobre familia llamó a JL para que fuese a buscarme, estaban muy nerviosos porque yo no quería estar allí, quería estar con JL. Que feliz me sentí cuando le vi aparecer. Me recogió y me llevó de nuevo a casa, bufffff que alivio y que bien dormí esa noche.
Unos meses más tarde algo cambió. Empecé a toser de una forma muy fea. Naty y JL estaban muy preocupados así que me llevaron a un médico para animales (creo que le llamaban veterinario). Este señor nos dijo que parecía una faringitis y me recetó unos antibióticos. Pero después de dos semanas todo seguía igual, incluso peor.
Decidieron hacerme una radiografías de tórax, y…..Oh! oh!, una rara mancha podía verse en el pulmón izquierdo. ”Eso no debería estar ahí”, dijo la chica que me hizo la placa. JL tenía cara de preocupación y yo también lo estaba por él. Trataba de decirle “tranquilo, verás que no es nada”, pero no podía hacer que me oyese.
A la semana siguiente volvimos a la clínica y otra chica, con unos aparatos muy extraños me hizo otra prueba llamada ecografía. Tras la prueba le dijo a JL, “parece un tumor”, yo no entendía nada, pero la cara de JL era de verdadero terror. Esta chica recomendó hacer otra prueba llamada punción pulmonar eco-guiada para saber a qué nos enfrentábamos con exactitud. Cuando llegó el día de esa punción no sentí nada, estaba sedada y muy tranquila. Pero esa misma noche, cuando pasó el efecto del sedante, Dios mío que dolor!!!! Era incapaz de echarme en mi camita, me pasé horas sentada y muy estirada, me dolía muchísimo. Naty y JL estaban muy preocupados. Me pusieron varios cojines alrededor de mi camita, y así, apoyándome lateralmente, pude intentar dormir algo. Que mala noche ¡!
Pero ese “bichito” tan malo que había decidido vivir en mi pulmón seguía avanzando y mi tos empeoraba. En primer lugar, según decían, la solución era operar para sacar el “bichito” dichoso, pero luego tendría que sufrir el pasar por un largo calvario de quimioterapia y seguramente, como decía JL, no tendría la misma calidad de vida que tenía ahora. Seguía con tos pero disfrutaba de mis paseos, de mi comida, de mis hermanitos Rosy y Fede, incluso jugábamos hasta que yo tenía que parar porque me faltaba el aire.
JL pidió al veterinario algo más eficaz que me relajase y me permitiese al menos dormir sin toser y que me tranquilizase para que no me faltase el aire. Ahora JL me pinchaba un nuevo producto todas las noches, y en principio me ayudaba a dormir mejor, pero al cabo de veinticinco días ya habíamos doblado la dosis ya que cada vez me hacía menos efecto. A cada pinchazo JL me decía con su cara “perdóname Jana” pero yo no tenía nada que perdonarle. Acabamos con tres pinchazos diarios de la dosis máxima.
Ahora los ataques de tos son cada vez más intensos, tengo crisis en las que me cuesta muchísimo respirar, me asfixio. A cada golpe de tos mi hermano Fede levanta su cabeza y me mira, y mi hermanita Rosy viene corriendo a lamerme la cara para darme ánimos, pero las fuerzas se me acaban. Cada vez lo paso peor.
Hoy he tenido una crisis muy dura, ya no me levanto por las mañanas y me cuesta mucho comer algo. La maldita tos no me deja respirar, es como si quisiera echar algo fuera, algo que me quema dentro del pecho pero no lo consigo. Naty y JL me miran con cara de pena y preocupación. Hablan entre ellos, y poco después, JL me toma entre sus brazos y Naty me acaricia y me da un beso. De sus ojos sale algo muy raro que nunca había visto, estaba muy triste, nunca la había visto así. Yo trataba de decirle “no te pongas así, no te preocupes, seguramente vamos a dar una vuelta y volvemos enseguida ya lo verás mami, como siempre hacemos”. Pero había algo muy raro y diferente a las otras veces que salíamos, me lo decía la cara de JL. ¿Pero por qué nunca podían oírme? ¡!!
La maldita tos de nuevo, no aguanto mi pecho. JL me subió en el coche y condujo hasta la clínica del “médico de animales”. JL y una chica hablaron un ratito con caras muy serias, luego me subieron a una mesa muy fría. No me importó porque JL me abrazaba y me acariciaba la cabeza. Me deba besitos en el morrito, eso me gustaba muchísimo. De repente un pinchazo en mi pata, no me dolió pero era desagradable. Ya estaba harta de tantos pinchazos y quise decírselo a JL, pero al mirarle me di cuenta que de sus ojos salía esa cosa tan rara que antes había visto en los de Naty. Le pregunté ¿Qué te pasa?, pero él nunca me oía. Empecé a notar un poco de calorcito en la patita del pinchazo, era una sensación rara, mezcla de relax, paz, sosiego. De nuevo la maldita tos, pero ….. Qué bien!!!! El ardor de mi pecho y la tos se calmaban, casi desaparecía totalmente, estaba tan relajada que se me cerraban los ojos, tenía cada vez más sueño, y por fin, al final, mientras JL me acariciaba y me daba besitos……..me dormí.
No sé cuánto tiempo estuve durmiendo, debió ser poco porque al despertar JL estaba aún abrazándome y el médico aún me miraba, pero había algo muy raro, ¿Cómo podía estar viéndome a mí misma echada en aquella mesa? ¿Qué raro no? Quise decirle a JL “oyeeee que estoy aquí”, pero como siempre, no me oía. Mi pecho ya no me dolía, no había tos, respiraba fenomenalmente, por fin, ¡qué alivio!.
Intenté acercarme a JL para lamer su mano, pero una extraña fuerza no me lo permitía, algo me obligaba a seguir otro camino, un camino lleno de color, parecía un arcoíris. Avancé por él. Cada vez subía más. Continué caminando, ya no podía ver a JL, estaba muy lejos, pero al otro lado pude ver una figura. A medida que me acercaba la figura se aclaraba más, ¡tenía cuatro patitas como yo! Al llegar me estaba esperando otro perro de grandes orejotas, un abuelete que al recibirme me dijo “Hola, no te preocupes, me llamo Brother, lo acabarás entendiendo todo, tranquila. Sígueme, te guiaré a tu lugar”. Le seguí sin decir nada, porque nada entendía, todo era muy raro pero me sentía muy tranquila, una extraña paz lo cubría todo. “Ya hemos llegado”, me dijo Brother, “Esta es tu estrella. Y desde aquí tendrás una misión muy importante que cumplir, al igual que yo. Cuidar y velar por la familia que tanto te quiso y por toda la familia APANOT”.
Es un sitio precioso, increíble, y por fin pude decir algo: ¿Eso quiere decir que me quedaré aquí? ¿Qué no veré más a mí familia? “Si Jana”, dijo Brother, “te quedarás aquí, temporalmente, hasta que llegue el momento en que ellos vengan a reunirse con nosotros. Entonces vendré de nuevo a buscarte, y juntos esperaremos al final del arcoíris a que lleguen JL, Naty, Fede, Rosy y otros tantos que nos han querido, y volveremos a estar todos juntos para siempre”.
Al escuchar aquellas palabras me relajé aún más. Les volveré a ver. Eso me tranquilizó, porque de lo contrario, ¿Qué habría hecho yo con todo el amor que me he traído y que no pude darles en tan poco tiempo?
                                         

PD: El 3 de enero de 2015 Jana nos ha dicho “hasta dentro de un tiempo”. Se fue muy relajada. De hecho, no recuerdo haberla visto nunca tan en paz consigo misma. No te olvidaremos. Desde hoy, en nuestro hogar hay dos velitas encendidas en las noches en que las estrellas brillan mucho en el cielo, la de Brother y la de Jana. Desde aquí lanzamos dos besos al cielo. Hasta dentro de un tiempo. No nos olvides." (Autor: José Luis Fariña)


Jana y Jara, portada del Calendario Apanotero 2014