STANISLAO

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Refugio APANOT Tenerife

lunes, 16 de febrero de 2015

MORO se va de acogida

MORO”, Amadrinado por Mary Olga González Cuesta, por Monica Guillama Fumero, por Yvonne y por Claudia Melgares.
MORO se despide de su voluntaria favorita


MORO es ya un abuelete de 10 años, un peludo que llegó a APANOT en diciembre de 2013 tras la friolera de 4 años vagando por la calle junto con su inseparable amiga Crema (ya adoptada).

A finales de junio de 2014, MORO fue intervenido para quitarle el ojito izquierdo ya que la edad no perdona y empezaba a ser una molestia, sin embargo aquello no supuso ningún trauma para este peludo, todo lo contrario, su sonrisa se hizo más grande. Siempre obediente, dócil, cariñoso, nunca se metió en ningún follón, sólo deseaba que lo quisieran, que lo sacaran a pasear un ratito (tampoco había que excederse) y siempre esperaba paciente la hora de la comida ya que, como era el ojito derecho de todos los voluntarios, salía del recinto con éstos para disfrutar de coditos de pan, trozos de tortilla… de toooodos los caprichos que un peludo regordete y bonachón puede desear.

Carmen con su nuevo amigo




Sin embargo, las condiciones climatológicas de los altos de Icod no son las más apropiadas para pasar una cómoda vejez, y un refugio, por muy bien que esté y por muchísima dedicación y amor que se ponga, no es el lugar más indicado tener los cuidados y el mimo personalizados, que te hacen sobrellevar mucho mejor el invierno, así que se hacía urgente que Morito tuviera cuanto antes esa segunda oportunidad.

Y como los milagros ocurren, este ha empezado a materializarse, MORO, Morito, el sábado viajó hacia el sur de la Isla, a El Médano, donde va a disfrutar de una casa de acogida, un lugar confortable y calentito desde donde esperar a que, finalmente, lo más anhelado llegue a materializarse.

En casa de Carmen ahora comparte piso con Susi y Kira, dos gatitas con las que, de momento no ha tenido ningún problema, y ventanas grandísimas desde donde poder cotillear todo lo que pasa en la calle cómodamente tumbado en su colchoneta. El peludo de la eterna sonrisa, la carita que siempre te está guiñando el ojo, no porque le falte, que también, sino porque te está diciendo “¡oye colega, estoy bien, me encanta estar contigo!”, fue llevado a su casa de acogida por una de sus madrinas y por la voluntaria que todos los domingos más le mimaba y la que le daba sus pequeños paseos.

Morito, tu suerte sigue cambiando, seguro que, en nada, tendrás un hogar para siempre, ¡¡se feliz!!, mientras, seguiremos esforzándonos en que así sea y para ello, informaremos a todos tus fans de tus aventuras en el sur de Tenerife.