Portagonista de la semana: Proyecto APANOT

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Refugio APANOT Tenerife

viernes, 10 de abril de 2015

Experiencias: Ser casa de acogida

Ser casa de acogida.

Muchos deben pensar que, coger un animal, cuidarlo durante un tiempo indeterminado como si fuera uno más de la familia para después darlo a otros, resulta demasiado duro, para que mentir, muchas veces es así.

 A veces nos vemos en la obligación de pedir casa de acogida de manera urgente porque el animal no se adapta a vivir entre rejas y se deja morir de pena, otras veces es débil frente al resto y eso le supone peligro, otras por motivo de salud y algunas porque la familia decide quién será el elegido.

Muchos de esos animales que se fueron de acogida encontraron hogares maravillosos. Podemos pensar que fue el destino que, de manera caprichosa, quiso que ese perro o gato en concreto tenía que estar con esa familia y en un lugar concreto para coincidir con su futuro adoptante y cruzar sus vidas.

Lo que tenemos claro es que, muchos de ellos a día de hoy hubieran seguido entre rejas, pasando desapercibidos ante las miradas de los visitantes porque su edad limita las posibilidades, sus cicatrices no son atractivas, porque su raza o cruce no está de moda.

Nos sorprenderíamos como, en tan sólo 24 horas, pueden pasar de una cara de tristeza infinita a, un agradecimiento constante, curas de sueños durante días y un comportamiento que, ni el mejor adiestrador de la historia conseguiría en tan poco tiempo. A veces nos toca algún locuelo que su energía nos deja anécdotas destructivas y algún que otro dolor de cabeza, que con dos lametones, orejitas escondidas y ojitos de perrito abandonado de nuevo, ganan cualquier batalla.

Casas de acogida que duran horas y algunas meses, incluso hasta un año entero o más. Cada caso es diferente y a veces, cuando hemos perdido toda esperanza, y a todos nos pasa, nos planteamos la adopción definitiva. Quizá ahí es cuando el destino vuelve a jugar en nuestra banda y nos escucha, es la alarma decisiva para que la familia idónea aparezca.

No es que seamos egoístas, pero después de compartir casa, comida, pelos, babas y cama. ¿Cómo no vamos a querer lo mejor para nuestra acogida?.

Los primeros días son agridulces, miras donde dormía, recuerdas anécdotas y buscas saber en todo momento algo de cómo está yendo la cosa. Todo se resuelve cuando en pocas semanas su familia y tu acogida se vuelven uno, el destino los unió porque es demasiado caprichoso y sabe que necesitan lo mejor después de haber sufrido.

Pero sin duda, el mejor momento es cuando vienen hacia ti de nuevo para saludarte y ahí es cuando realmente, el agradecimiento no cabe en el planeta.

“Gracias por sacarme de una jaula, por darme una oportunidad en los momentos más difíciles con respecto a mis miedos y peculiaridades, por tener paciencia cuando no lo hago del todo bien y por buscar lo mejor para mi. Te prometo que no te olvidaré, aunque ahora tenga que centrarme en mi nueva familia, tú eres la base de todo para que hoy, pueda ser feliz.”

Sonríes y comienza una nueva aventura para hacer feliz a otro animal, porque ser casa de acogida es una herramienta de ayuda fundamental para cualquier refugio y una experiencia indescriptible.

*Ser casa de acogida tiene que ser una decisión tomada con RESPONSABILIDAD. En el Refugio APANOT Tenerife no damos animales para casas de acogida temporales ya que, la experiencia nos ha dado la razón y pasar una temporada en una casa para volver a una jaula, lo único que conseguimos es desconcertar más al animal de lo que ya estaba al principio. Por ello hemos tomado la decisión de que, nuestras casas de acogida se comprometen a mantener al animal hasta su adopción definitiva.